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santa cruz

Santa Cruz

SU VALOR CULTURAL Y PAISAJÍSTICO

Santa Cruz es una provincia de invaluable riqueza cultural y paisajística que, desde el año 1884 y mediante la Ley N° 1532, se definió como el pujante territorio que hoy conocemos.

Es así que esta tierra forjada por el tesón de sus pueblos originarios y la sangre pionera, acaba de cumplir 63 años de vida institucional, el pasado 01 de mayo, en conmemoración a la asunción del primer gobernador constitucional, Mario Cástulo Paradelo, en el año 1958.

A los ojos del mundo, la Cultura Santacruceña guarda en su acervo un espíritu que permanentemente celebra sus numerosas fiestas nacionales y provinciales como una clara manera de generar tradición popular sustentada por el intercambio social y la valoración paisajística.

Es por eso que el Patrimonio Cultural de la provincia de Santa Cruz es un compendio de obras hechas por la mano del hombre o la naturaleza y, los paisajes culturales, los bienes de las comunidades originarias, cobran un significativo valor histórico, artístico, estético, arquitectónico, etnológico, antropológico, científico, simbólico, paisajístico, y, por ende, ambiental. Del mismo modo, los usos, las representaciones, las expresiones de las comunidades originarias, los conocimientos y técnicas, la lengua, junto con los instrumentos, objetos, artefactos y espacios culturales constituyen el Patrimonio Intangible que dan cuenta de la diversidad cultural y de la creatividad humana en la Provincia.

Es así que la política cultural santacruceña se enfoca en el rescate y puesta en valor de su patrimonio, sin dejar de lado su paisaje entendido como el conjunto de procesos naturales y culturales que permiten y aseguran la interacción armónica entre el hombre y su ambiente.

En este sentido, la oferta cultural, para todo el que llega a la provincia de los glaciares y el viento, es concebida desde una mirada que integra al turismo con las expresiones artísticas y, de pronto, una travesía por la Ruta Nacional 40 se convierte en una experiencia única que une al mar con la cordillera, abarcando tramos de aventura en los que es posible ahondar en el magnífico paisaje de la meseta y el mar y conocer, así, la idiosincrasia de los habitantes y los trabajadores de los puertos plenos de la historia de navegantes, de la vida rural y de la naturaleza virgen.

La mítica Ruta Nacional 40 en Santa Cruz une el mar con la cordillera, los hielos milenarios y los secretos del horizonte infinito que conduce por el Corredor del Viento hacia la Ruta Azul, como una vuelta por la historia del universo de los tehuelches y los pioneros que grabaron las características únicas de su territorio en la literatura, la música, el teatro, la danza, la pintura, la fotografía, la artesanía y la arquitectura.

De esta manera, la principal virtud de la identidad santacruceña, en permanente construcción, consiste en armonizar su paisaje natural desarrollado de forma espontánea, con el paisaje cultural construido por la mano pujante de seres humanos, tanto nativos como provenientes de cualquier lugar del mundo.

La cultura santacruceña, además de ser una inagotable fuente de identidad, es lo que en estos tiempos de pandemia ha permitido que cada localidad se mantenga activa, comunicando sus distintos conceptos, valores, creencias, ideales, y pensamientos.